sábado, 20 de diciembre de 2014

En busca de la esencia de la Navidad.

Si hace unos años alguien me hubiera preguntado cuál es mi época preferida del año, hubiera dicho, sin ni si quiera dudarlo: INVIERNO; la Navidad y todo lo que esa época conlleva. Hoy en día no soy capaz de dar una respuesta totalmente sincera a esa pregunta.
Puede que aún se me iluminen los ojos con cada decoración navideña, o que me provoquen una leve sonrisa, pero la verdad es que no me llena como lo hacía antes. Siento que esa esencia de la Navidad se ha ido perdiendo por años. Muchos dicen que esto se debe a las personas que van faltando cada año que, muy a nuestro pesar, siempre van siendo unos pocos más; claro que, en parte, mi falta de motivación en cuanto a la Navidad se debe a esto, pero no se queda solo ahí. Es como si la ilusión ya no estuviera en mi ser, como si no terminara de sentirla. Puede que esté dentro de mí, pero encerrada en una pequeña canica incapaz de salir durante estos años, cerrándose cada año un poquito más, porque según van pasando los años, la esperanza se va perdiendo. Y sé que se debe a todos los palos que en estos últimos años me ha ido dando la vida. Lo he pasado tan mal en esta época, que ya no creo en ella. Y cuando puede que haya encontrado un motivo que me devuelva esa confianza, esa ilusión, motivación y esencia, el destino me vuelve a separar de ella sin motivo alguno. Nunca llegaré a entender esta causa, nunca llegaré a entender al destino. Es tan complicado como inexplicable. Solo espero que el año que entra, 2015, sea tan bueno como pueda ser, y que mantenga mis planes así como que sea capaz de devolverme esa ilusión por la, puede que no tan blanca, pero fría y, a la vez, cálida Navidad.

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